Cese al fuego bilateral en Colombia, ¿Un acuerdo viable?

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Para comprender mejor el tema es necesario entender y definir lo que significa un cese del fuego y más en un proceso tan importante como el que está viviendo el país en este momento.  Este concepto, se refiere a la suspensión temporal o definitiva, unilateral, bilateral o multilateral, de las acciones militares ofensivas en medio de un conflicto armado interno o externo. Si se declara de forma unilateral, implica que el actor armado que lo hace se reserva el derecho a defenderse de ataques del enemigo, sin que ello implique que se rompa el cese el fuego.

En los últimos tres meses Colombia volvió a sentir el miedo de la guerra.

Cese-de-fuegoUniformados  muertos en combates, guerrilleros caídos en bombardeos, un desastre ambiental por los daños a los oleoductos, bombas que dejaron sin energía a ciudades enteras, campesinos huyendo de los combates y petardos en el corazón de Bogotá.

Es por ello, que la idea del Gobierno fue proponer un cese bilateral del fuego para contrarrestar la ola de violencia que ha existido en el país por tanto tiempo. La guerra venía bajando de intensidad hace un tiempo cuando las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) declararon un cese unilateral del fuego. Pero se rompió por nuevos enfrentamientos  y el miedo, la rabia y la desesperanza volvieron a apoderarse de la gente. La ofensiva guerrillera puso en la cuerda floja al proceso de paz, al punto que por primera vez desde que empezaron los diálogos el gobierno le dio un ultimátum a su contraparte.

Gran parte de la población Colombiana duda del acuerdo que puede llegarse a dar, por parte de este grupo al margen de la ley,  la credibilidad de las FARC pasa por uno de sus peores momentos pero tampoco se puede desconocer el mensaje que ellos quieren transmitir aunque no sea la forma más adecuada de hacerlo.

El presidente Santos, por su parte, abrió la puerta para que se llegue a un cese bilateral antes de la firma del convenio de paz, siempre y cuando los pilares del acuerdo sobre justicia ya estén claros. El gobierno tiene el convencimiento de que la justicia y el cese bilateral constituyen la fórmula que podría favorecer un salto de la oscuridad en la que está sumido el país a la paz.

La premisa que surge a partir de que si el cese al fuego bilateral equivale al final del conflicto armado en Colombia es que en principio sí, porque lo que se busca con el acuerdo de paz es que no haya más confrontación, que ninguna de las partes use las armas en contra de la otra, pero en realidad el fin del conflicto implica mucho más que un cese al fuego bilateral. El fin del conflicto implica resolver temas como la desmovilización de los guerrilleros, su entrega o abandono de las armas y el cumplimiento de todos los acuerdos políticos alcanzados durante la negociación. Si las partes llegaran a un acuerdo sobre un cese al fuego bilateral, aún quedarían pendientes temas de discusión para poder hablar de un fin del conflicto.

El hecho es que con todo esto el cese bilateral del fuego con las Farc quedó convertido en una herramienta de negociación del Gobierno para avanzar en la agenda y acelerar los tiempos del proceso de paz. Por eso, lo que tarde este proyecto dependerá, sustancialmente, de las Farc, ya que generalmente es este grupo armado el que infringe el pacto y toman la justicia por sus manos, tratando de mostrar sus ideologías tanto políticas como sociales.

El desminado frente al proceso de paz y cese bilateral de fuego

La idea de negociar como si no hubiera guerra y de seguir combatiendo como si no hubiera un proceso de paz definitivamente se agotó. Eso pudo ser necesario al principio y habría sido viable en una negociación corta. Pero los hechos son difíciles y este acuerdo se aprecia hasta ahora como el único camino posible. Sin duda, el presidente pagó un precio por negociar en medio del fuego y pagará también un precio alto por hacer el cese. Pero al final, y frente a la historia, lo que importará es que Colombia pase la página del conflicto armado y poder superar la situación tan violenta que aqueja al país hace ya varias décadas, intranquilizando a muchos habitantes tanto de zonas potencialmente violentas como a las grandes ciudades del país.